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LA CARTA DEL SACERDOTE, AMIGO DE LOS ANIMALES
Está maravillado ante la Creación y todas las Criaturas de Dios.
Desea vivir en armonía con todo lo Creado, y particularmente los animales, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís, de San Felipe Neri y San Martín de Porres.
Está animado con la Compasión y el Amor de Cristo por toda la Creación.
Denuncia sin descanso toda la explotación abusiva del animal. No siendo el animal para él un simple producto alimenticio, no entra en el espíritu de consumo de la sociedad actual.
No vacila en invitar a los cristianos, pequeños y grandes, a reproducir el Amor de Dios hacia los animales. Para ello, utilizará ejemplos concretos sacados de la observación de la naturaleza y de la enseñanza de la Biblia, entre otras cosas en sus homilías, en el catecismo y en los grupos de plegaria.
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El buen Pastor
Philippe de Champaigne
Museo de las Ursulinas
Mâcon - Francia
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Lamenta una cierta hostilidad y desconfianza, de parte de la Iglesia jerárquica, hacia un discurso positivo sobre los animales.
Desea que se piense nuevamente la moral cristiana a la luz de una ética más justa, y que tome en cuenta el bienestar de los animales. En efecto, para él, el sufrimiento que el Hombre inflige al animal no puede ser silenciado.
El sacerdote, amigo de los animales, no tolerará en ningún caso la frase siguiente: “El animal no está más que al servicio del Hombre, que puede usarlo y abusar de él a voluntad”.
«El lobo habitará con el cordero,
El leopardo se acostará junto al cabrito,
El ternero comerá al lado del león
y un niño chiquito los cuidará.
La vaca y el oso pastarán en compañía
y sus crías reposarán juntos,
pues el león también comerá pasto, igual que el buey.
El niño de pecho jugará sobre el nido de la víbora,
y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su mano.
No cometerán el mal, ni dañarán a su prójimo
en todo mi Cerro santo,
pues, como llenan las aguas el mar,
se llenará la tierra del conocimiento del SEÑOR ». (Isaías 11,6-9)
Toda nuestra reflexión y nuestro compromiso teológico se basan en este magnífico pasaje de Isaías, pasaje titulado con razón por la TOB « El paraíso reencontrado ».
Para Isaías, y en ello se inscribe en la tradición bíblica, los animales no son enemigos, incluso rivales del Hombre. La coexistencia pacífica de los seres vivos, la armonía entre el Hombre y los animales se tornan realidad con el nuevo David.
El reino de la justicia davídica, especie de paz universal, se caracteriza por una cohabitación pacífica y amistosa de todos los seres vivos, ya sea que se trate de la cobra, del leoncillo o del niñito. En efecto, incluso el animal más repugnante y temido, el que fue objeto de la maldición personal de Dios (Gen. 3,14), la serpiente, se hace inofensivo con el niño.
El objetivo de nuestra Fraternidad
es que favorece y desarrolla
la idea de la paz cósmica entre todos los seres.
Ayúdenos a concretar este sueño para que se haga realidad.
Seamos solidarios, nosotros los Hombres,
con todos los seres vivos que Dios ha creado. |